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← Blog17 de julio de 2026 · 7 min de lectura

Qué ver en Mallorca en 3 días en familia

Cala de aguas turquesa en el sureste de Mallorca rodeada de pinos, ideal para ir en familia

Tres días en Mallorca dan para mucho si organizas bien la isla por zonas y no intentas cruzarla de punta a punta cada mañana. Mallorca es más grande de lo que parece en el mapa y, con niños, el error clásico es meter demasiados kilómetros entre parada y parada.

Este itinerario está pensado para una familia con base en Palma de Mallorca y un coche de siete plazas: un día por el sureste, un día de montaña y un día en el norte. Sin madrugones imposibles, con tiempo de baño cada jornada y con margen para el helado de la tarde.

Día 1: calas del sureste y arena para todos

El sureste es la zona más agradecida con niños pequeños: calas de arena fina, agua transparente y poca profundidad en la orilla. Sal de Palma por la Ma-19 y pon el rumbo al Parc Natural de Mondragó. Llega antes de las diez si vas en julio o agosto, porque el aparcamiento se llena pronto.

En Mondragó tienes dos playas contiguas, s'Amarador y ses Fonts de n'Alís, unidas por un paseo corto entre pinos. Es el plan perfecto para pasar la mañana: sombra natural, chiringuito y baño tranquilo.

Para comer, Cala Figuera es una postal: un puerto de pescadores encajado en una ría con barcas de madera y casetas blancas. Por la tarde, si aún queda energía, Cala Llombards es más pequeña y suele estar menos concurrida a última hora del día.

Vuelta a Palma al atardecer, con el maletero lleno de toallas, neveras y sombrillas. Aquí es donde se agradece un coche con siete plazas y espacio de verdad: no hay que jugar al tetris con el equipaje de playa.

Día 2: la Serra de Tramuntana sin agobios

El segundo día toca montaña. Valldemossa a primera hora, Deià a media mañana y comida en Sóller. Es un recorrido corto en kilómetros pero lento en tiempo, así que cuenta con paradas en los miradores: son la mitad del plan.

En Sóller, el tranvía hasta el puerto es una de esas actividades que funcionan siempre con niños. Bajas, te bañas en una bahía de agua tranquila, cenas temprano y vuelves en tranvía a recoger el coche.

Si viajas en eléctrico, aprovecha la parada de comida para enchufar. Sóller y el Port tienen cargadores públicos, y la bajada de vuelta hacia Palma recupera parte de la batería gastada en las subidas.

Maletero abierto de la Volkswagen ID Buzz con equipaje de playa para una familia en Mallorca

Día 3: norte de la isla, bahías y bicicleta

El tercer día lo dedicamos al norte: Alcúdia y Pollença. La bahía de Alcúdia es larguísima, de arena y con agua que sube de profundidad muy poco a poco, así que es una de las mejores playas de Mallorca para bañarse con niños pequeños.

El casco antiguo de Alcúdia, con su muralla medieval, se recorre en una hora y tiene mercado los martes y domingos. En Port de Pollença el plan estrella es el paseo en bicicleta por el Pine Walk, plano y a la sombra de los pinos.

Si el grupo se anima, la carretera hasta el Faro de Formentor y el Mirador d'Es Colomer cierra el viaje con las mejores vistas de la isla. Ten en cuenta que en temporada alta el acceso en coche está restringido a determinadas horas, así que revisa el horario antes de subir.

Cómo moverse por la isla con niños

El transporte público de Mallorca funciona bien entre ciudades, pero no llega a las calas ni a los pueblos de montaña con la frecuencia que necesita una familia. Un coche propio es prácticamente imprescindible si quieres ver más que Palma.

Con cuatro o más personas, un siete plazas cambia el viaje: entra el equipaje de playa, las sillas infantiles, el carrito y la nevera sin discusiones. La entrada alta y las puertas correderas también ayudan más de lo que parece cuando hay que abrochar a un niño en un aparcamiento estrecho.

Sobre los horarios: en verano las playas se llenan entre las once y las cinco. Madrugar un poco y volver a la sombra a mediodía es la diferencia entre un día redondo y un día de calor y colas.

Presupuesto y consejos finales

Reserva el coche con antelación si viajas en julio o agosto: es el recurso que antes se agota en Mallorca. Y comprueba si el alojamiento tiene aparcamiento, porque en Palma el centro es zona regulada.

Deja siempre un hueco sin planificar. Los mejores momentos de un viaje en familia por Mallorca suelen ser los improvisados: una cala que aparece de camino, un mercado de pueblo o una cena de última hora en un puerto pequeño.

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