Rutas en furgoneta por la Serra de Tramuntana

La Serra de Tramuntana es Patrimonio de la Humanidad y, además, es la excusa perfecta para pasar un día entero al volante sin mirar el reloj. Ciento diez kilómetros de carretera de montaña, la Ma-10, que enlazan Andratx con Pollença pasando por pueblos de piedra, miradores sobre el mar y bancales de olivos milenarios.
Recorrerla en una furgoneta de siete plazas 100% eléctrica cambia el viaje por completo: las subidas dejan de ser un rugido de motor y las bajadas devuelven batería al coche mientras tú escuchas el viento entre los pinos. Esta es la ruta que hacemos nosotros y la que recomendamos a quien alquila con Miisla Vans.
Salida de Palma: primera parada en Valldemossa
Desde Palma de Mallorca hay poco más de media hora hasta Valldemossa. Te recomendamos salir temprano, antes de las nueve, porque el pueblo se llena a media mañana y los aparcamientos de la entrada se quedan cortos. Con una furgoneta grande conviene dejarla en el parking de la carretera y bajar caminando: son cinco minutos y te ahorras las calles estrechas del casco antiguo.
Valldemossa se recorre despacio: la Cartuja, las calles empedradas con macetas colgadas de las fachadas y una coca de patata recién hecha para desayunar. Es un buen sitio para estirar las piernas antes de la parte más exigente del día, y hay puntos de carga públicos cerca del centro si quieres empezar la ruta al cien por cien.
Deià y el tramo con mejores vistas de Mallorca
Entre Valldemossa y Deià está, para nosotros, el tramo más bonito de la isla. La carretera se pega al acantilado, aparecen miradores cada pocos kilómetros y el mar se ve siempre unos cientos de metros más abajo. Con niños detrás es un trayecto agradecido porque las paradas son constantes y ninguna dura demasiado.
Deià es diminuto y muy fotogénico: casas de piedra escalonadas, un cementerio con vistas al mar y un puñado de galerías de arte. Si el plan incluye baño, la Cala Deià queda a unos minutos por una carretera muy estrecha; con una furgoneta es mejor aparcar arriba y bajar andando o en el transporte local.
Este es el punto en el que se nota de verdad viajar en eléctrico: en una carretera de curvas cerradas, sin cambios de marcha ni vibración, la conducción es suave y los de atrás no se marean tanto como en un coche convencional.

Sóller, el Port y la opción del tranvía
Sóller es la parada de mediodía natural. La plaza, el mercado y las terrazas a la sombra de los plataneros piden una comida sin prisa. Desde allí puedes dejar la furgoneta aparcada y subir al tranvía histórico que baja hasta el Port de Sóller: veinte minutos de trayecto que a los niños les encantan y que evitan buscar aparcamiento en la zona del puerto en plena temporada.
En el Port hay una bahía cerrada, agua tranquila y varios cargadores. Es el sitio ideal para enchufar mientras comes o te bañas, de modo que la segunda mitad del día empiece con autonomía de sobra.
Sa Calobra y el Torrent de Pareis: solo si vas con calma
La carretera de Sa Calobra es una de las más famosas de Europa: catorce kilómetros de descenso con curvas de herradura, incluida el famoso Nudo de la Corbata. Es espectacular, pero hay que ser honestos: con una furgoneta de siete plazas conviene tomárselo con calma, ir despacio y evitar las horas de mayor tráfico de autocares, entre las once y las dos.
La recompensa es el Torrent de Pareis, un cañón que desemboca en una playa de piedras encajada entre paredes verticales. La subida de vuelta es larga y sostenida; en eléctrico se hace sorprendentemente cómoda, y buena parte de lo que gastas bajando lo recuperas frenando en el descenso posterior hacia Pollença.
Si vais con niños pequeños o el día se ha alargado, una alternativa más tranquila es seguir por la Ma-10 hasta el Mirador d'Es Colomer y terminar en Pollença, con la subida al Calvari al atardecer.
Consejos prácticos para hacer la ruta en eléctrico
Planifica dos cargas: una antes de salir de Palma y otra durante la parada de comida. Con eso la ruta completa se hace sin ninguna ansiedad de autonomía, incluso con el coche lleno de gente y equipaje.
Lleva agua, gorras y calzado cómodo: casi todas las paradas implican caminar un poco. Y reserva el asiento de la última fila para quien menos se maree, porque las curvas de la Ma-10 son constantes.
Si solo tienes un día, no intentes hacerlo todo. Valldemossa, Deià y Sóller es una jornada perfecta; Sa Calobra y Pollença merecen otra distinta. La Tramuntana se disfruta parando, no cruzándola.
